Si no es mío no será de nadie. En lo que promete ser una jugada para paralizar a la oposición, la presidente prometió deshacerse de esta ley que actualmente le representan 23.000 millones de pesos.
En la reunión con los gobernadores oficialistas, la presidente atizó, “La discusión del presupuesto para este año está cerrada”, y prometió eliminar el impuesto al cheque en 2011, por considerarlo “distorsivo”. A cambio de esto, les dijo que serían compensados por la pérdida que esa medida significaría en las arcas provinciales.
En reserva, algunos gobernadores confiaron después que se trata de una jugada para vaciar de contenido el tratamiento que la oposición y algunos oficialistas encararán la semana próxima en el Senado, donde quieren darle media sanción a un proyecto de ley para ampliar el porcentaje coparticipable del impuesto al cheque.
“La oposición lo que quiere es que ustedes confronten conmigo. En realidad, lo que habría que hacer es eliminar el impuesto”, planteó Cristina Fernández de Kirchner a mitad de su largo monólogo, que después cortó para darle la palabra a una decena de gobernadores.
Mientras se cerraba el portón verde de la quinta presidencial, sobre la calle Villate, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, explicaba la propuesta presidencial “en análisis” para eliminar el tributo. Sólo unas horas más tarde ratificó que la discusión, que deberá hacerse por medio de un proyecto de ley, se hará el año próximo en el Congreso.
Aumentarían otros impuestos
El Gobierno, según los cálculos que anoche sacaban en los principales despachos de la Casa Rosada, resignaría así unos 23.000 millones de pesos que ingresan por el impuesto al cheque, muy por encima de los 10.000 millones que se niega a resignar en beneficio de las provincias. En Balcarce 50 sostienen que los recuperarán a través del incremento de otros gravámenes, como el IVA o el impuesto a las ganancias, y agregan que su eliminación dependerá de cómo se expanda la economía.
“Es una buena estrategia”, dijo, mientras se le escapaba una sonrisa, uno de los gobernadores cuando dejaba raudamente la quinta en su camioneta, a modo de explicación por el sorpresivo giro oficial.
Si no es mío no será de nadie
La presidente dejará correr la idea de eliminar el impuesto para justificar su veto en caso de que el Congreso modifique la ley. Ayer volvió a ratificar, durante su discurso que no fue transmitido a la prensa, que vetará cualquier cambio que haga el parlamento. “Ahora hay argumentos y justificaciones para vetar”, sostuvo a un mandatario que participó del almuerzo.
Además de la promesa de eliminar el impuesto al cheque, ayer se acordó la creación de una comisión de gobernadores, que guiados por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, debatirá la creación de un Fondo de Equidad Social. Esto implicará modificar la coparticipación según las necesidades sociales de cada provincia, pero la redistribución del porcentaje que le tocará a cada una se tomará sobre la base del excedente de lo recaudado, y no sobre el actual esquema por coparticipación.
“Vamos a debatir un nuevo índice, que será flexible y según las necesidades de cada uno”, sostuvo Randazzo.
En paralelo, el ex presidente Néstor Kirchner, actual diputado y titular del PJ, convocó para el miércoles próximo, justo el día en el que el Senado debatirá los cambios al impuesto al cheque, al consejo del partido a una reunión en la sede de la calle Matheu para conformar una comisión que evaluará los cambios en la coparticipación. El encargado de hacer el anuncio fue el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich. “Somos un partido muy activo y en movimiento”, bromeó cuando se retiraba.
El ministro de Economía, Amado Boudou, dijo tras el encuentro realizado en Olivos que “el impuesto al cheque es distorsivo, y [su eliminación] colaboraría fuertemente con la bancarización y, por ende, con que haya menos economía informal en la Argentina, así que es un cambio que podría eventualmente traer mejoras”. Boudou aclaró que la eliminación del impuesto al cheque se debe dar en un contexto de crecimiento de la economía.
El origen del impuesto al cheque
El impuesto al cheque nació en marzo de 2001 a través de una ley, a la que se presentó por entonces como de “competitividad” (Nº 25.413), y alcanzaba a los débitos y créditos efectuados en cuentas abiertas en bancos o financieras. Es uno de los tantos tributos alumbrados en tiempos de crisis y presentados como “de emergencia” que se mantienen.
Originalmente, fue utilizado para acercarle recursos al Tesoro nacional y aliviar la crisis fiscal. Luego fue repetidamente modificado: primero se elevó su alícuota del 0,25 al 0,6%, el máximo permitido por la ley para cada movimiento. Luego también se eliminó la posibilidad de descontar lo aportado por esta vía de otros impuestos como IVA y Ganancias.
En mayo de 2002, cuando la crisis era general, la ley 25.570 estableció que el 30% de lo recaudado por el impuesto pasaría a formar parte de la masa coparticipable, por lo que comenzó a distribuirse entre la Nación y las provincias de acuerdo con los índices de reparto ya establecidos, criterio que se mantuvo hasta hoy.
En definitiva, desde su creación, se ha transformado en una fuente no despreciable de recursos, con un aporte nada desdeñable que se mantiene en torno al 2% del PBI.
Con información de La Nación