Un experto europeo en el tema sugirió que se necesita más claridad en las leyes que previenen esta práctica y más dedicación al narcotráfico y al crimen organizado.
“La Argentina debe cambiar de estrategia”, advierte el profesor Andrea Castaldo, uno de los grandes expertos europeos en la lucha contra el lavado de activos. Las autoridades, señala, “deberían concentrarse sólo en el macro-fenómeno”, lejos de la obsesión actual por las pesquisas burocráticas y más orientada “a la enorme recaudación del narcotráfico y del crimen organizado en general”.
Castaldo sabe de lo que habla. Al frente del Observatorio Jurídico de Crímenes Económicos de la Universidad de Salerno, durante años investigó las estrategias normativas que aplican los países para contrarrestar el lavado y llegó a una conclusión sobre cómo se inserta en el Código Penal argentino. “La normativa es demasiado vaga”, critica, aunque también sorprende: se opone al proyecto de penalizar el llamado “autolavado”, como exige el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
El experto llegó a Buenos Aires para participar, mañana, del VI Encuentro Nacional sobre Prevención del Lavado de Activos, que organiza la Fundación Argentina para el Estudio y Análisis sobre la Prevención del Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (Fapla).
Consultado por el diario La Nación, Castaldo respondió:
-En 2008, publicó un artículo muy crítico de la figura penal de lavado del Código Penal argentino. ¿Mantiene esa crítica?
-Mis críticas no sólo tienen vigencia, sino que quizá se han vuelto más evidentes. La normativa es demasiado vaga y no deja claro por qué el lavado de dinero es punible. ¿Es un delito que atenta contra la transparencia de los mercados? ¿Lesiona el patrimonio? ¿O atenta contra la administración de justicia, al impedir que se descubra el origen ilícito del dinero? Es imprescindible una mayor claridad.
-¿Cree que incorporar el “autolavado” al Código Penal, como reclama el GAFI, permitiría mejorar las investigaciones y obtener condenas penales?
-No estoy de acuerdo con la penalización del “autolavado”, sobre todo porque esta solución no conduciría automáticamente a la investigación de más casos ni a un mayor número de condenas.
-¿Qué medidas sugiere para mejorar la lucha antilavado en el país?
-La Argentina debe cambiar de estrategia, y concentrarse exclusivamente en el macrofenómeno, con una línea de investigación orientada a la enorme recaudación del narcotráfico y del crimen organizado en general. Además, debería crear organismos de control del flujo ilícito del dinero que no tiene radicación territorial y no está centralizado a nivel nacional.
-Desde hace años, al abordar la “criminalidad organizada”, usted destaca su naturaleza económica. ¿Cuál es el beneficio de encarar la criminalidad así?
-El crimen económico organizado es una realidad criminológica a nivel mundial. Cobró un aspecto completamente distinto del que tenía y comprendió hasta qué punto es esencial, desde el punto de vista estratégico, insertarse en el circuito económico-financiero, ya sea para “limpiar dinero sucio” o para obtener poder y consenso, y así generar dinero lícito. El crimen organizado saca provecho de su propio know how delictivo, acrecienta cada vez más su poder, corrompe la economía sana y trastorna el mercado basado en la competencia leal.
Con información de La Nación
