Desde el día viernes, desfiles, exhibiciones y actos conmemorativos de los grandes hitos, los artistas más destacados, multitudes paseando por la ciudad autónoma y la visita de los presidentes vecinos hicieron del 25 de mayo de 2010 una verdadera fiesta nacional.
El desfile que deslumbró a millones
Impactante, increíble, un show sin precedente. Estos fueron algunos de los calificativos que se oyeron entre la verdadera marea humana que esperaba, ansiosa, el desfile que cerró los actos de celebración del Bicentenario.
Más de una hora y media después de lo previsto -alrededor de las 20.30- comenzó en la Plaza de Mayo la procesión de las carrozas montadas por el grupo de teatro Fuerza Bruta, que luego se desplazó por la Diagonal Norte y pasó por el palco oficial donde se ubicó la presidente, Cristina Fernández de Kirchner, junto con autoridades nacionales y los presidentes de la región.
Los más de 2000 artistas que participaron de las 19 carrozas recrearon varios momentos de la historia argentina, para el disfrute de millones de personas. Aunque no hubo cifras oficiales, por el grado de dispersión de la gente, los más optimistas hablaban de más de tres millones de espectadores.
La historia se reflejó en el Cabildo
Fueron apenas 11 minutos cargados de evocación que resumieron, desde una notoria mirada política, 200 años de historia patria. Las multitudinarias miradas de cientos de miles de argentinos congregados en las calles esperaron, con ostensible fervor y un palpable orgullo de pertenencia, el comienzo de un show lumínico y sonoro que honrara el Bicentenario.
Al igual que había sucedido la noche anterior sobre la fachada del Teatro Colón, esta vez fueron las austeras paredes blancas del Cabildo, ícono revolucionario, las que, mediante la tecnología mapping, hicieron hincapié en los sucesos, por momentos aciagos, de nuestra historia a través de voces e imágenes documentales editadas con logrado dramatismo.
Cena de honor en el Salón Blanco
Con una cena de honor que comenzó apenas cinco minutos antes de la medianoche, la presidente Cristina Fernández de Kirchner cerró los festejos del Bicentenario con una gala en la que sobresalió la frialdad del matrimonio presidencial con el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, tras el cruce que derivó en la ausencia de la jefa del Estado, anteanoche, en el Teatro Colón.
El brindis de la presidente fue “Por la patria, por el pueblo y porque cada uno de nosotros en el lugar que nos toque lo hagamos con lealtad a la patria y al pueblo. Salud”. Unos minutos antes, un cuarteto de cuerdas del Teatro Colón tocó el Himno Nacional.
No fueron invitados el vicepresidente Julio Cobos y los ex mandatarios Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde.
Los únicos opositores invitados fueron el diputado Ricardo Alfonsín y el senador Juan Carlos Marino, además del auditor general de la Nación, Leandro Despouy, todos radicales.
Entre las celebridades presentes se encontraron la dama bonaerense, Karina Rabolini, Nacha Guevara, candidata testimonial del kirchnerismo, la modelo Valeria Mazza y los diseñadores Gino Bogani y Roberto Piazza. Detrás de ellos apareció el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, junto con un grupo de empresarios. Luis D´Elía entró por la alfombra roja, pero se retiró minutos después, sin comer. El ex vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez llegó acompañado del brazo por su novia, la actriz Soledad Silveyra, justo en el momento en que el actor Jorge Luz se tropezaba con la alfombra y caía al piso. Lo ayudó Enrique Pinti a levantarse.
Los deportistas entraron todos juntos. La estrella fue Guillermo Vilas, ante la sorpresiva ausencia de Diego Maradona.
Los presidentes de la región
Hugo Chávez (Venezuela), José Mujica (Uruguay), Sebastián Piñera (Chile), Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil), Rafael Correa (Ecuador), Fernando Lugo (Paraguay) y Evo Morales (Bolivia) visitaron Argentina en el día de su 200º cumpleaños. También se sumaron los ex mandatarios de Honduras, Manuel Zelaya, y de Panamá, Martín Torrijos. Estaban invitados Alan García (Perú) y Alvaro Uribe (Colombia), pero desistieron de participar por problemas de agenda, al igual que la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet.
La celebración de 1910
El 25 de Mayo de 1910, el entonces presidente José Figueroa Alcorta encabezó los festejos del Centenario con un encendido discurso que, con tono épico, celebraba la independencia nacional y americana como “un drama intenso y glorioso”, el “hecho más grande entre los que ha producido uno de los más grandes siglos de la historia”.
El discurso de Figueroa Alcorta fue un apasionado repaso de la historia argentina, desde los tiempos de la conquista. Abundó en elogios para los próceres de Mayo, “la encarnación viviente de la patria”, y fue muy duro con la “dominación colonial establecida” por España.
El mandatario no escatimó críticas pese a que en el palco oficial, estaba la infanta Isabel, que había viajado para participar de los festejos del Centenario. Incluso, juntos colocaron la piedra fundamental del monumento a la revolución en el centro de la Plaza de Mayo, donde hoy se levanta la Pirámide.
Figueroa Alcorta terminó con una exhortación: un llamado a las generaciones sucesivas para que perpetuaran en los siglos “la altiva tradición de Mayo”.
Con información de La Nación
