Lucha de vecinos de Rosario por Policlínico San Martín

Junio 8, 2010

Si bien nació para ser un hospital de referencia en la zona oeste de la ciudad, en la práctica funciona sólo como un centro de salud con algunas especialidades. Los vecinos presentaron varias veces proyectos en el Concejo pero no tuvieron respuesta, mientras que la guardia no tiene más que dos habitáculos para atender a un promedio de 200 personas por día.

El origen de este policlínico se remonta a 1927, cuando la familia Alzaga donó un extenso terreno en Guatemala y Chubut (Mendoza al 7000) para que se construyera un hospital municipal. Si no se cumplía el objetivo, en 10 años la donación volvería a sus dueños. Por ello, en 1938 ya se había levantado una sala a la que llamaban “el hospitalito”. Y recién en la década del 50 se construyó el edificio que funciona hoy como centro de salud. El local ocupa menos de la mitad del terreno donado y atiende un promedio de 10 mil consultas mensuales.

 

No hay guardia

 

Uno de los problemas más graves que enfrenta el policlínico es la falta de una sala de guardia adecuada. Las directoras del centro, Patricia Marczuk y María Martha Perretta, confirmaron que por allí pasa un promedio de 200 personas por día, “un caudal semejante al del Roque Sáenz Peña”, manifestaron. Sin embargo, en el San Martín cualquier día de la semana a las seis de la tarde no hay dónde ubicarse en la sala de espera.

 

No obstante, el problema mayor es que tampoco hay un lugar “donde atender a los pacientes”, ya que la guardia consiste en dos habitáculos con dos camillas cada uno.

 

“Si llega una persona con un cálculo en la vesícula hay que ponerle suero y calmante, lo cual se hace en una de las camillas de la guardia. Alcanza con que venga un paciente con un cuadro asmático para quedarnos sin camillas rápidamente y tener que atender a la gente en un pequeño hall, donde está apostado el guardia de seguridad”, relató Perretta.

 

“Además —acotó Marczuk— cada vez llegan cuadros más complejos a los que tenemos que responder”.

 

Preocupadas por la alta demanda, las directoras nombraron a un jefe de guardia. El cargo, que antes no existía, recayó en Juan Buera, quien pudo organizar la atención en ese pequeño lugar.

 

Sin acceso para ambulancias

 

Aun así, todavía hay algo que por más buena voluntad que pongan los médicos no se puede solucionar: no hay entrada para ambulancias. El ingreso al policlínico es por una escalera con una rampa y por ningún lado pasa una camilla. Hay que arreglarse como se pueda para atender a una emergencia y si no derivar a los pacientes al Centenario.

 

La realidad es que “todo esto tiene solución porque hay media manzana en la que se puede construir”, señaló el presidente de la Asociación por los Derechos Comunitarios y portavoz de los vecinos, Juan Carlos Flores. El predio alrededor de la construcción está en un estado de lamentable abandono. En uno de los costados hay una cancha de fútbol que es lo único cuidado.

 

Este año los vecinos volvieron a votar por la ampliación de la guardia en el Presupuesto Participativo. Ahora esperan que alguien los escuche.

 

Con información de La Capital

 
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