La presidente Cristina Fernández de Kirchner acusó a los diarios de apropiarse ilegalmente de Papel Prensa y anunció que irá a la Justicia.
Con un discurso que duró 72 minutos y por cadena nacional, la mandataria se dirigió a los diarios Clarín y LA NACION por supuesta “apropiación ilegal” de la empresa Papel Prensa, anunció que el Estado se presentará ante la Justicia para que investigue la operación de compraventa, aunque no aportó elementos probatorios concretos que vincularan esa transacción con las amenazas, torturas o delitos de lesa humanidad.
La presentación judicial será formulada en las próximas horas por el procurador del Tesoro, Joaquín Da Rocha, y por el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.
Ante más de 1500 invitados y notorias ausencias de empresarios, la Presidenta anunció además que presentará ante el Congreso, aunque no tiene mayoría propia en ninguna cámara, un proyecto de ley para controlar la producción, distribución y comercialización de papel para diarios y a la vez declararla “de interés público”. La directora del Estado en Papel Prensa, Beatriz Paglieri, dijo a LA NACION que no se contempla la estatización de la empresa. “El Estado nunca tuvo en cuenta la estatización ni la expropiación. En ninguna reunión se trató y lo aclaré muchas veces”, dijo.
El informe de 300 páginas, que no fue entregado a la prensa, fue elaborado por una comisión a cargo del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, jefe político de Paglieri, que intervino en Papel Prensa, con serias amenazas a sus directores del sector privado. La funcionaria señaló que “ahora se presentarán todas las pruebas, de 27.000 fojas, a la Justicia y ella deberá determinar qué hacer, si hay delitos y tipificarlos”.
En el Salón de los Patriotas, hubo tres oradores: la Presidenta, Paglieri y el representante estatal del consejo de vigilancia en Papel Prensa, Alberto González Arzac. “Hay probanzas irrefutables de la apropiación ilegal de la empresa por parte de los actuales controlantes del sector privado”, dijo González Arzac.
Sin embargo, en todos los discursos se hizo un repaso de la época, de los diarios, y se mencionaron secuestros y torturas sufridos por Lidia Papaleo y por los familiares de su esposo, David Graiver, fallecido el 7 de agosto de 1976. Pero no se dieron elementos que probaran que la propia venta de Papel Prensa por parte de Lidia Papaleo a Clarín, LA NACION y La Razón estuviera vinculada con torturas o delitos de lesa humanidad.
Consultada sobre este punto, Paglieri dijo que “están todos en el expediente y son muchísimos”. Pero no los reveló. “Yo creo que fueron mencionados. Pero hay oídos que no pueden oír”, dijo. Ante la misma pregunta, el ministro de Economía, Amado Boudou, indicó a este diario: “Para mí son muchísimos elementos. El clima que había en ese momento?”.
Papel Prensa fue comprada por Clarín , LA NACION y La Razón el 2 de noviembre de 1976 a Lidia Papaleo, que fue secuestrada y torturada cinco meses más tarde, en 1977, y nunca denunció haber sido coaccionada para realizar la transacción. En la actualidad, la empresa suministra papel a 170 diarios del país y está compuesta por Clarín, con 49% de las acciones; LA NACION, con 22,5%, y el Estado, con 27,5%.
Ausencias empresarias
Héctor Méndez, N° 1 de la Unión Industrial Argentina (UIA), la cámara más importante del país, desoyó las convocatorias del gobierno y no asistió al anuncio. A la negativa se sumaron la alimentaria Copal, que conduce Daniel Funes de Rioja, y otros dirigentes como Carlos Wagner, presidente de la Cámara de la Construcción, y Adelmo Gabbi, de la Bolsa, que envió al acto al secretario técnico y a la secretaria legal.
La réplica de los accionistas
Frente a las acusaciones formuladas en la Casa de Gobierno, los accionistas privados de Papel Prensa ratifican que:
• La compra de Papel Prensa, concretada 34 años atrás por parte de los diarios Clarín, LA NACION y La Razón, fue efectuada de manera absolutamente legítima.
• La compra de las acciones de Papel Prensa tuvo lugar el 2 de noviembre de 1976 y se le dio amplia publicidad en los diarios de todo el país.
• Los integrantes del Grupo Graiver, vendedores de la empresa, fueron secuestrados y detenidos al año siguiente de la venta, por imputaciones totalmente ajenas a Papel Prensa y su compra parte de los diarios.
Situación de los Graiver
Al momento de vender, los Graiver estaban libres, no habían sido secuestrados, torturados ni amenazados por la dictadura. Así surge de las causas judiciales en las que declararon en democracia, en las que relataron los vejámenes a los que fueron sometidos durante su secuestro e identificaron a sus responsables.
Los Graiver decidieron vender esa empresa, así como otros importantes activos de su propiedad, para cancelar cuantiosas deudas que tenían. Así lo declararon en la Justicia, en democracia. La operación fue calificada por el diario La Opinión, dirigido por Jacobo Timerman, padre del actual canciller, como “ventajosa para los Graiver”.
Las acciones de la sucesión Graiver, reiteradamente mencionadas por la presidente, nunca fueron adquiridas por los diarios, que desistieron de dicha operación ante la indefinición del juez de la sucesión, que debía aprobarla. Dichas acciones pasaron al Estado Nacional, como otros bienes de los Graiver, y hoy son parte del paquete accionario con el que el Estado vota en la empresa.
El caso Graiver ya fue investigado en democracia por el Juez Miguel Pons y la Cámara Federal, en este caso luego de la condena a las Juntas Militares. La Justicia no encontró vínculo alguno entre la detención de los Graiver y la venta de Papel Prensa. La transacción también fue investigada, en democracia, por el fiscal Ricardo Molinas, quien tampoco encontró irregularidades en la compra por parte de los diarios.
Los diarios del interior del país desarrollaron en la misma época otro proyecto papelero, Papel del Tucumán, que luego fue adquirido sucesivamente por los grupos Bulgheroni y Pierri. Esta empresa hoy no produce papel para diarios por su baja rentabilidad. Si lo hiciera, como estaba previsto, el mercado más que se autoabastecería de productos nacionales.
Papel Prensa es una empresa privada, una sociedad anónima regida por la ley de sociedades comerciales, que siempre cumplió la ley. En este contexto sorprende que un convenio de sindicación entre socios, habitual en muchas empresas, intente ser presentado como algo irregular.
La empresa abastece a más de 170 diarios de todo el país, sin discriminar por tamaño, ubicación o línea editorial.
Competencia
Es falso que el abastecimiento de papel en la Argentina sea un monopolio. Muy por el contrario, el papel es commodity, y además es uno de los pocos productos que se importan sin ningún tipo de restricciones ni aranceles. Papel Prensa compite como pocas industrias lo hacen en la Argentina, sin ningún tipo de protección frente a los productos importados. Hay abundante presencia en el mercado de productores del exterior. Las exportaciones de nuestro vecino Chile triplican las importaciones de Argentina. También operan proveedores de lugares tan diversos como Canadá, Finlandia, Rusia, Estados Unidos y Suecia, entre otros.
De hecho, muchos de los diarios argentinos vienen comprando papel importado más barato que el de Papel Prensa.
Papel Prensa ha reinvertido constantemente sus utilidades desde su puesta en marcha, pasando de una producción anual de 105 mil toneladas a una de 175 mil toneladas.
Información disponible
Es falso que Papel Prensa oculte información. Más aún, en los últimos meses ha puesto a disposición de los directores estatales más de 30 mil fojas de documentos, muchas de las cuales ni siquiera fueron retiradas. La designación de un coadministrador judicial fue consecuencia de dos resoluciones arbitrarias de la Comisión Nacional de Valores que han sido declaradas nulas por la Cámara Comercial, la última de ellas ayer. Previamente, el coadministrador judicial presentó su renuncia debido a las intimidaciones y coacciones del secretario Guillermo Moreno.
La puesta en escena de la Casa Rosada confirma la intención del Gobierno Nacional de criminalizar a los accionistas de Papel Prensa apelando a innumerables mentiras, hechos que no ocurrieron, manipulación de testigos y tergiversaciones de la historia, bastardeando en el camino la causa de los derechos humanos.
El falaz informe encomendado nada menos que a los funcionarios que destruyeron el INDEC y presentado por la Presidenta, confirma la vocación de estigmatizar a medios, editores y periodistas no adictos. Del mismo modo, el proyecto de ley anunciado aparece como un nuevo riesgo de intervención estatal en el mercado de los medios gráficos.
Este no es sólo un ataque a los accionistas de Papel Prensa. El abuso manifiesto del Estado para perseguir injustamente a medios y directivos de empresas periodísticas es una clara muestra de autoritarismo y una amenaza a la libertad de expresión y el resto de las libertades individuales.
Con información de Punto Biz y La Nación