Con una inversión de 80 millones de pesos, en el Parque Tecnológico de Santa Fe una empresa producirá drogas que actualmente debemos importar.
Son drogas de alto valor agregado que se utilizan para tratar a pacientes oncológicos, hemofílicos y con insuficiencia renal, entre otras afecciones. A la ya existente planta de Zelltek, se van a sumar tres nuevas fábricas del grupo Amega Biotech.
La planta de Zelltek que se inauguró en octubre pasado. Las nuevas fábricas se levantarán en los terrenos contiguos.
Desde octubre del año pasado, la ciudad de Santa Fe está en el mapa de la biotecnología médica global. En el Parque Tecnológico de Santa Fe, se inauguró la planta de Zelltek, es una de las cuatro fábricas más importantes del mundo en la producción de eritropoyetina humana recombinante (EPO), un fármaco clave para las personas que padecen insuficiencia renal y enfermedades oncológicas.
Lo interesante es que este primer paso estratégico ahora suma nuevas inversiones que posicionan a la ciudad como un verdadero polo de producción de medicamentos biotecnológicos de alto valor agregado. Ayer, en la Municipalidad, el laboratorio Amega Biotech —que ya gestiona Zelltek— confirmó que proyecta invertir 80 millones de pesos para construir tres nuevas plantas de producción en el Parque Tecnológico Litoral Centro (PTLC).
Quimiotrapias y enanismo
La primera fábrica ya se está construyendo y se inaugurará en marzo del año que viene. La inversión es de 6 millones de pesos. Aquí se va a elaborar filgastrin y hormonas de crecimiento. El filgastrin es una droga que se utiliza para estimular la producción de un determinado tipo de glóbulos blancos, una cuestión importante para los pacientes oncológicos que reciben sesiones de quimioterapia. Las hormonas son fundamentales para chicos con problemas de enanismo y también se usan para tratar otras enfermedades.
Emofilia y artritis
Pero la inversión más importante es la que se proyecta para los próximos dos años. Amega Biotech anunció que va a construir una planta para producir factor VIII y eternercept, dos medicamentos que conocen muy bien los pacientes hemofílicos (factor VIII) y los que sufren de artritis reumatoidea (eternercept). Se estima que para desarrollar está fábrica se van a invertir 38 millones de pesos.
“Es que son proteínas de alto peso molecular y muy complejas de producir”, explica Francisco Molinari, director ejecutivo de Amega Biotech, que conversó con El Litoral junto a Carlos Dupetit, gerente general de Zelltek y el intendente de la ciudad Mario Barletta. La fábrica se va a levantar al lado de la de Zelltek y se comenzaría a construir el año que viene. “La meta es que en el 2012 ya estemos abasteciendo al mercado con eternercept y al año siguiente con factor VIII”, adelanta Dupetit.
Esclerosis múltiple, cáncer, HIV y hepatitis C
Amega Biotech también quiere construir una cuarta planta en el Parque Tecnológico para elaborar distintos tipos de interferones, que son medicamentos que se utilizan en enfermedades graves como la esclerosis múltiple, la leucemia, el cáncer, el HIV y la hepatitis C, entre otras afecciones. La inversión alcanzaría los 32 millones de pesos.
¿Por que invierten aquí?
“El potencial de Santa Fe es único, aquí tenemos los recursos humanos que forma la universidad, excelentes desde lo tecnológico, un ambiente favorable desde lo científico a partir de la articulación con el Ceride-Conicet, y la capacidad de tomar decisiones estratégicas con rapidez por el trabajo conjunto con las autoridades”, destaca Molinari.
Dupetit explicó que decidieron realizar esta inversión porque la demanda de los fármacos que se producen en Santa Fe está aumentando en el mercado internacional. “En la planta de Zelltek, además de EPO estamos haciendo interferón beta-1a (para esclerosis múltiple) y también medicamentos específicos para mejorar la fertilidad, con estos productos ya estamos al límite de la capacidad de producción, por eso la necesidad de proyectar nuevas plantas”, afirma.
Comercio exterior
La mayor parte de la producción se va a exportar al mercado internacional. A países como Irán, Rusia, Pakistán, Egipto, Brasil y México, y a otros países de América Latina. Pero en el caso del factor VIII, la prioridad va a ser el mercado interno.
Los pacientes con hemofilia en la Argentina consumen 66 millones de unidades internacionales de factor VIII y sólo se producen en el país 2 millones, el resto debe ser importado. “Además, su producción esta sujeta a donadores de sangre, que suelen no ser suficientes, y se provee a un alto costo para el sistema de salud argentino: son 10 millones de dólares por año”, asegura Molinari.
En la fabricación de este tipo de medicamentos, el polo biotecnológico de Santa Fe va a competir “mano a mano” con las potencias del primer mundo y con los economías emergentes más importantes: China y la India, un jugador clave en el negocio farmaceútico mundial.
Con información de El Litoral
