Fitosanitarios instala el debate en el Senado
Septiembre 6, 2010
La ley aprobada parcialmente en Diputados de Santa Fe concentra la discusión en la Cámara Alta donde los productores explican que el sector quedará desprotegido.
La Cámara de Senadores tiene en sus manos un cambio en la ley de Fitosanitarios, que pondría una distancia 500 metros entre las fumigaciones con glifosato y las viviendas urbanas. Allí se centra por estos días el lobby sojero encarnado por la Sociedad Rural de Rosario, uno de cuyos dirigentes Patricio Lamas se quejó porque el proyecto “deja sin protección al sector (agropecuario)” y pidió que en el Senado “las decisiones se tomen en base a estudios científicos porque la ciencia no estuvo presente en Diputados”. Si bien aún no hay una postura única esta semana el senador Ricardo Spinozzi prefirió poner el énfasis en el cumplimiento de la actual norma, más que en los cambios.
Consultado sobre la ley actual, el senados Spinozzi sostuvo: “Tenemos una ley pero esa ley no se cumple o mejor dicho no todos cumplen con la ley. Los controles no son rigurosos, o bien las sanciones no son lo suficientemente duras para cambiar las prácticas”.
Respecto de los controles, sostuvo: “gran parte de la discusión tiene que ver con la capacitación que pueden tener los aplicadores, aquellos que en una máquina o volando un avión tienen la responsabilidad de tener sus equipos bien controlados, inspeccionados con los mecanismos de seguridad y finalmente hacer su trabajo en las condiciones apropiadas”.
“Esta sensación la tuve en todas las reuniones. Y es que no existen garantías de que todos los que aplican estén capacitados, de que todos los equipos estén inspeccionados y de que todas las recetas que se necesitan estén bien expedidas. Por eso digo primero hacer cumplir la ley y luego ir analizando las modificaciones que en muchos casos son necesarias para mejorar y darle tranquilidad a la gente, teniendo en cuenta que las prioridades están claras, es una ley que intenta proteger la salud, el medio ambiente y la producción, siempre en ese orden”, reflexionó Spinozzi.
A favor del fundamento científico
“Los informes son importantes porque cuando se hagan efectivas las restricciones, deben tener un fuerte fundamento científico, porque sino el estado provincial puede pagar las consecuencias. Todo debe hacerse sobre bases científicas serias”, sentenció el legislador.
El 1º de julio de 2010 la Cámara de Diputados aprobó un proyecto para modificar la ley provincial de fitosanitarios Nº 11.273. En ella autoriza la aplicación de productos clase IV (que clasifica la menor toxicidad) a partir de los 200 metros desde las plantas urbanas en forma terrestre, y de 1.000 metros en forma aérea. Sin embargo, prohíbe la aplicación del glifosato y sus formulados, también clasificados como clase IV, a menos de 500 metros vía terrestre y a menos de 1.000 por vía aérea de las plantas urbanas.
Falsa rivalidad ecologistas/productores
El lobby de Lamas se nutrió de duras críticas al planeo del tema en los medios: “Hay mucha mentira o desinformación, muchos informes sin fundamentos y sobre todo hay mucha precisión de los que dicen llamarse ecologistas, porque yo productor también soy ecologista. Esto no es ecologistas contra sojeros, yo como productor, como creador de alimento, soy la persona más ecologista que hay sobre la tierra”.
Y después el dirigente ruralista abundó :”No puede ser que un grupo de diputados de la provincia decida que un determinado producto no es de una banda porque a esa condición la determinan organizaciones mundiales como la FAO o la Organización Mundial de la Salud .
Con información de DERF
