¿A qué se debe el recrudecimiento de la violencia? Enrique Font, secretario de Seguridad Comunitaria de la provincia, intenta explicar el alto crecimiento de asesinatos registrado en Rosario.
Drogas
“El negocio de la droga se ha extendido de tal manera que ha provocado una saturación de los territorios y se ha vuelto más difícil de controlar. Pero esa expansión tiene límites porque no hay clientes para todos y la capacidad territorial es limitada. Por eso se producen fricciones que se dirimen de manera violenta, armada, con homicidios”. La explicación corresponde a Enrique Font, secretario de Seguridad Comunitaria de la provincia, en un intento por entender el alto crecimiento de asesinatos registrado en Rosario en el último año, cifra que se elevó en un 40%.
Marginalidad
Claro que no es la única causa de la alta criminalidad. “La presencia de chicos muy jóvenes, marginales, vulnerables, que tienen acceso a armas y construyen sus identidades en torno a la pertenencia a determinado barrio o a bandas a través de la violencia” es, para el funcionario, otro de los orígenes del fenómeno.
Menos robo
En una entrevista con el programa “Feos, sucios y malos”, que se emite los lunes a la noche por Radio Universidad Nacional de Rosario (FM 103.3), Font sostuvo que así como “hay un alto incremento (de homicidios) en relación a años anteriores, ha bajado la tasa de hechos cometidos en ocasión de robo. Si el año pasado ese rubro orillaba el 16%, hoy no supera el 10″, aseguró. Y dijo que “los que crecen son los asesinatos por enfrentamientos en los que aparecen, como víctimas o victimarios, personas ligadas a economías delictivas, principalmente al tema de las drogas; y por otro lado el de los pibes de entre 16 y 23 años que dirimen la construcción de sus identidades de manera violenta”.
Hijos del desempleo y corrupcióno de los 90
Al respecto, Font consideró que esos jóvenes “pertenecientes a sectores populares donde la vulnerabilidad de la vida es máxima, si sobreviven, si no caen presos o son estigmatizados por su incursión en el sistema penitenciario, logran rescatarse, formar una familia y seguir la vida, lo que desmiente la idea de la carrera criminal”. Y remarcó que esos chicos, de entre 16 y 23 años, “son los nacidos en la década del 90, época de la Argentina del desempleo, la corrupción y el corrimiento del Estado. Son los jóvenes de una generación que nunca vio trabajar a sus padres y que son resultado de un fenómeno socioestructural cuyas consecuencias concretas estamos viendo ahora con curvas frustrantes que muestran inequidad social y delitos”.
SEDRONAR
En esa línea, Font se refirió al fenómeno de los ajustes de cuentas vinculados al negocio de la droga y dijo que hoy se ven las consecuencias de la “errónea política” que en esa época aplicó la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico) a partir de los lineamientos ordenados por la DEA de Estados Unidos. “La cocaína dejó de traerse elaborada desde Bolivia y empezaron a aparecer en el país las cocinas en las cuales, en un pequeño espacio y con un par de bidones de precursores se elabora la droga”. Eso, dijo Font, hizo que se “diversifique la producción en lo territorial y, de pasar de una producción centralizada, se reparta por todos los rincones del país”.
En este sentido, aclaró que “ese cambio en el negocio hizo que se multiplicaran las personas vinculadas a la venta de drogas reproduciendo un sistema parecido al de la economía informal. Así como aparecieron quioscos, almacenes y remises por todos lados como mecanismo de subsistencia popular, esa informalización alcanzó a lo delictivo y al comercio de drogas”.
Competencia en el tráfico de drogas
Desde ese punto de vista, “se nota una mayor accesibilidad al negocio y si antes eran dos o tres personas las que controlaban el tráfico de drogas en la ciudad, lo que era más fácil de controlar desde el Estado, hoy son muchos en un territorio limitado y con clientes limitados por lo que las disputas por esos espacios crecen y se dirimen violentamente y con muertes”.
No obstante, “hay que resaltar que los homicidios de gente vinculada claramente al narcotráfico no representa el total del aumento de los crímenes producidos en Rosario en el último año, sino que el mayor número lo dan esos pibes marginales, expuestos, con débiles vínculos con el Estado, que construyen sus identidades a través de la violencia, accediendo a las armas y con una lógica muy particular en territorios donde la policía y las instituciones están muy desprestigiadas”.
Intervención en barrios
Finalmente, Font puso de manifiesto que esos homicidios son difíciles de prevenir con las políticas de intervención tradicionales y dijo que a futuro, el Estado “debe crecer cuantitativamente con intervenciones en los barrios para abordar a los jóvenes que ya participan de la economía delictiva buscando que construyan otros tipos de identidades, relaciones, vínculos y reconocimientos que compitan contra la violencia”.
Las cifras
Según fuentes oficiales, en lo que va de 2011 se cometieron en el departamento Rosario 119 homicidios, de los cuales sólo 1 de cada 11 fueron en ocasión de robo. Eso implica un 38,4% de aumento en relación a los registrados al 30 de septiembre del año pasado, cuando se totalizaban 86 casos en el ámbito de la Unidad Regional II de policía.
Con información de LaCapital
