El ministro pidió al presidente del Senado, Julio Cobos, que “rectifique y mande a archivo” lo votado por la Cámara Alta.
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner comenzó a dar señales de insatisfacción por lo sancionado en el Senado sobre el reparto de la recaudación de la ley del cheque. En una agresiva estrategia de presión sobre el Congreso y sobre Julio Cobos, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, reclamó que “el vicepresidente se rectifique y mande a archivo” lo actuado por la Cámara Alta. La controvertida sanción se concretó en la madrugada de ayer, cuando la oposición logró imponerse por 35 votos a 33, una mayoría simple que la Casa Rosada consideró violatoria de la Constitución.
El Gobierno intentará ahora trabar el tratamiento en la Cámara de Diputados: el presidente del cuerpo, Eduardo Fellner, recibirá la orden de no girar el dictamen a las comisiones. En caso de que la oposición consiga avanzar y convierta la iniciativa en ley, el kirchnerismo recurrirá a la Justicia.
El argumento oficial será que no existió sanción alguna del Senado. Ello podría agudizar el conflicto entre oficialismo y oposición en el Congreso. Serían tres herramientas de una estrategia en varios frentes destinadas a evitar que la presidente vete la ley y su consecuente desgaste político. En el caso de fracasar todas las alternativas, Cristina Fernández de Kirchner se reservará la facultad del veto, pero como último recurso.
Ayer al mediodía, en la presentación de un plan de créditos hipotecarios en el Banco Nación, la presidenta marcó la línea de la dura embestida contra Cobos. “Quien ejerce la presidencia del Senado la dio por aprobada [la ley del cheque] sin respetar los números de la Constitución. Es algo que nunca se vivió”, señaló. “Uno, cuando cuenta los votos, no es un croupier en el Senado; es un funcionario de la Constitución y no debe cantar los números solamente, sino hacer cumplir lo que establece la Constitución, por la que juró”, atacó.
Las estrategias del oficialismo
La presidente analizaba anoche con Randazzo y con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dos salidas para acorralar a Cobos y a la oposición, en un conflicto que crecerá en intensidad: se evaluaba “una presentación judicial” y la manera de “generarle a Cobos un gran escándalo en el Senado”. Los detalles se barajaban anoche, pero no trascendieron.
Para el oficialismo, esa ley debió haber sido sancionada con una mayoría especial de 37 votos, la mitad más uno de los miembros del Senado. Argumentó que la Constitución, en el inciso 3 del artículo 75, ordena que los impuestos con afectación específica deben ser reformados sólo con una mayoría agravada.
Efectos de la coparticipación de la ley del cheque
La ley del cheque afecta específicamente el 70% de la recaudación a cumplir con el programa fiscal de la Nación. Toda la oposición fundamentó que no cambió esa afectación, sino que eliminó directamente el artículo que la fijaba, y así el impuesto volvió a su estado original, es decir que es coparticipable a las provincias.
El Tesoro nacional dejaría de percibir así 10.000 millones de pesos, que serían girados en forma automática a las provincias. De ese modo, el Gobierno perdería el manejo discrecional de los recursos, hoy orientados a disciplinar a gobernadores e intendentes.
Cobos desestimó el conflicto: “Estoy tranquilo porque actué de acuerdo con la Constitución”, dijo. Todos los bloques opositores respaldaron la votación del Senado.
Con información de La Nación
