
Diputados de la UCR, GEN y CC propusieron difundir desde el Congreso las mediciones de las consultoras amenazadas por Moreno.
No bastó con las multas de 500.000 de pesos Guillermo Moreno a quién medía diferente la inflación en Argentina. El gobierno va por más, una nueva intimación oficial objeta las opiniones vertidas por los economistas en distintos medios de comunicación.
Los analistas hablan de una “escalada” y “falta de límites” en lo que comenzó como un cuestionamiento técnico y se convirtió en una “persecución”, según la catarsis colectiva que hicieron los profesionales ayer en la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara baja.
Allí fueron citados a raíz de la última arremetida del Gobierno. Pero sólo escucharon sus pesares los legisladores de la oposición, que buscaron brindarles respaldo y desalentar la autocensura, una palabra repetida en las distintas oratorias de los economistas. Además de la titular de la comisión, Silvana Giudici (UCR), estuvieron en medio del vacío oficialista Margarita Stolbizer (GEN), Alfonso Prat-Gay, Fernando Iglesias (CC) y Carlos Favario (PDP), entre otros.
Representantes de 11 consultoras y una fundación multadas expusieron su preocupación por la avanzada oficial que, según les informó la diputada de la Coalición Cívica Patricia Bullrich, será denunciada ante la Justicia. La acción que se pensaba iniciar contra las autoridades de las dependencias oficiales involucradas por abuso de poder también incluirá la “violación a la libertad de expresión”, detalló la legisladora.
Diputados difundiendo índices de precios
Otro de los puntos de convergencia entre economistas y legisladores es la posibilidad de que la comisión de Libertad de Expresión sea la encargada de difundir las estimaciones sobre el avance de precios cada mes. El proyecto de Resolución de Bullrich encomienda solicitar los informes de inflación a las consultoras con el objetivo de que sean publicados con su mediación. Pero, de concretarse esa idea, aún restaría definir la letra chica con los consultores, que pusieron ciertos reparos.
Según comentaron algunos de ellos, la idea de crear un canal alternativo para publicar la información sin dar margen a posibles represalias debería incluir la condición del anonimato. “De otro modo, podrían volver a cuestionar a la fuente, como hicieron con los diarios”, analizó Juan Luis Bour, de la Fundación FIEL.
La voz oficial no puede ser la única que se oiga
De acuerdo con esta alternativa, se haría público un promedio de los cálculos privados y los extremos de las estimaciones. “Aunque sea sin fuentes, el objetivo es publicar los índices y que no se cumpla la meta del Gobierno de que se escuche sólo la voz oficial”, aclaró Bullrich.
Indec
Giudici también alentó la posibilidad de abrir un paraguas para la difusión de cifras contrarias al Indec, mientras se esperan los tiempos de la Justicia. “Están forzando la norma”, señaló, en referencia a la ley de lealtad comercial por medio de la cual se aplicaron las multas.
Autolimitación
Alineados en uno de los costados de la sala, los economistas hablaron de la “autolimitación” que produce el castigo después de sus manifestaciones públicas sobre inflación. Incluso destacaron el uso de las cifras elaboradas por institutos estadísticos provinciales como salvavidas para mantener a flote la posibilidad de opinar, algo que destacó Prat-Gay a su turno. Antes lo había planteado Marina Dal Poggetto, de Bein y Asociados, convencida de que ese será el próximo objetivo del Gobierno.
Bour defendió la solidez técnica de la metodología utilizada y concluyó: “En este proceso al que somos sometidos, la multa no es la sanción, sino el proceso mismo”. En ese punto coincidió Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres y Asociados, que se quejó del costo económico que implica cada nueva carta de Moreno.
Los invitados no fueron del todo complacientes con sus anfitriones. Gabriel Rubinstein pidió a los legisladores “ponerse más las pilas” para concretar acciones. “La inacción es aprovechada por el Gobierno como una oportunidad para avanzar”, señaló. En su intervención, Margarita Stolbizer reconoció la “impotencia” frente a la acción oficial, e indicó que lo principal es que el tema “le importe a la gente” y que la inflación no quede fuera del debate.
Miguel Kiguel, de Econviews, sumó críticas: “Cada vez vamos a escuchar menos números”, se lamentó, y advirtió sobre el efecto de la “censura posterior”, similar al de la censura previa. En igual sentido, Jorge Todesca, de Finsoport, denunció la existencia de “un aparato de espionaje o de inteligencia” para perseguir a los economistas.
Carlos Melconian, de M & S Consultores, puso otro foco: “Es clave; urge que la Justicia diga: «Deje a ese cuidadano opinar tranquilo»”. Por último, tras la queja de ADE, Santiago Paz, de Ecolatina, planteó: “Cada vez que abrimos la boca, tenemos una nueva intimación. ¿Cómo podemos seguir sin autocensurarnos?”.
Con información de La Nación