El Centro de Información Judicial rechazó en una “operación política” al difundir el exhorto. Los funcionarios del gobierno de Cristina Fernández tampoco se movilizaron por el gremialista.
El Centro de Información Judicial de la Corte Suprema (CIJ), que el jueves último informó que un exhorto de la justicia helvética involucraba en una investigación al titular de la CGT, Hugo Moyano, reafirmó ayer, en un comunicado, que “publica lo que envían los jueces de todo el país”.
No hubo operación política
Durante los últimos días, el líder del sindicato de camioneros y quienes desarrollan su estrategia de defensa sostienen que existió una operación política y mediática para vincular a Moyano con la empresa Covelia SA y para hacerles creer a los investigadores helvéticos que Moyano cometió graves delitos.
En las últimas horas, el CIJ fue el centro de varios ataques. “La Corte [de la cual depende el CIJ] fue parte de una operación política”, afirmó Julio Piumato, jefe del gremio judicial y aliado de Moyano. A la vez, el columnista Horacio Verbitsky, de Página 12, en declaraciones a Radio Continental, aseguró: “La agencia oficial de la Corte trabaja para la desestabilización del gobierno nacional”.
En un comunicado, el CIJ explicó: “Es la agencia de noticias de todo el Poder Judicial, que publica lo que envían los jueces de todo el país. En el caso del exhorto enviado desde Suiza, se publicó la noticia y que el sorteo recayó en el juzgado del doctor Norberto Oyarbide. La noticia publicada es totalmente verdadera, no contiene inexactitudes y se omitió la publicación del exhorto completo con la finalidad de preservar detalles privados de la causa”.
Moyano y su abogado, Daniel Llermanos -que anunció que hoy presentará una denuncia contra un medio de comunicación como organizador de la supuesta maniobra- sostienen que el exhorto suizo no menciona al primero. También afirman que el fiscal Jorge Di Lello y el juez Oyarbide rechazaron su tramitación y decidieron no responderle a la justicia suiza.
Ambas afirmaciones se contradicen con expresas menciones contenidas en el exhorto y en la resolución del juez Oyarbide.
El exhorto suizo
En efecto, el exhorto de Suiza, que ingresó en la Cancillería el 9 de marzo y llegó a manos del juez el jueves último, dice que se lleva a cabo en Suiza una investigación sobre el titular de Covelia, Ricardo Depresbiteris. Pero, además, cita informaciones de prensa y reiteradamente desliza sospechas sobre Moyano y sus hijos.
El pedido de información sobre Moyano responde a una lógica interna del pedido suizo, que surge de leer sus últimas páginas. En efecto, en Suiza, para poder castigar el lavado de dinero, es necesario vincularlo con el delito precedente: por eso, el propio documento dice que el movimiento de la cuenta que la justicia helvética incautó a Covelia podría haberse originado en una asociación ilícita o en delitos de corrupción de funcionarios públicos.
Oyarbide colaborará con Suiza
Por otra parte, la resolución firmada por Oyarbide, lejos de rechazar o anular el exhorto de la justicia de Suiza -como afirmó Llermanos-, ordena que se “instruya”, palabra que significa que seguirá adelante para cumplir con el requerimiento de colaboración con ese país.
Oyarbide, al igual que Di Lello, sólo pidió a Suiza que enviaran la transcripción del tipo penal de los delitos que se investigan, lo que es usual en estos trámites.
La Rosada tampoco ayuda a Moyano
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tuvo al menos tres oportunidades de evitarle el mal trago a su aliado.
La primera oportunidad fue el 9 de marzo. Ese día llegó a la Cancillería el exhorto de la fiscalía suiza pidiendo antecedentes judiciales que involucren a Hugo o Pablo Moyano. El pedido fue recibido por el coordinador internacional en Materia Penal de la Cancillería, Diego Martín Salernó, quien, según escribió en Página/12 Horacio Verbitsky, “detectó que no se cumplieron los requisitos que fija el tratado de cooperación” con Suiza. Es decir que la Cancillería dejó pasar una primera oportunidad para ayudar a Moyano, ya que el exhorto, es cierto, padecía un defecto, el de no haber detallado el delito por el que se interesaba en el camionero.
La segunda negación fue durante el proceso que va desde el 9 de marzo hasta el jueves 17, cuando el exhorto se hizo público. El que avisa no traiciona, dice el refrán. Y nadie le avisó a Moyano lo que estaba ocurriendo.
Hubo una tercera oportunidad pese a la defensa que se intenta desde el kirchnerismo. ¿Por qué el procurador Esteban Righi, que ya no gasta energía en parecer independiente, mandó a llamar al fiscal Di Lello, de licencia, para que se ocupara? Lo que dictaminó Di Lello el jueves fue ambiguo. La Justicia, que Moyano supone influenciada por el gobierno, propuso aceptar el pedido a condición de Suiza repare el error. Podría haber pedido su rechazo total, pero lo dejó en suspenso.
Con información de La Nación y Clarín
