
La presidenta Cristine Fernández de Kirchner ordenó que se trate hoy, sin negociar con la oposición. El socialismo adelantó que no acompañará.
La orden se impartió, tajante, desde el avión presidencial con rumbo a Corea. La presidenta Cristina Kirchner instruyó a su tropa de diputados a no ceder ante la oposición y a apurar, hoy mismo, la discusión del proyecto de ley de presupuesto 2011, pese a no tener asegurados los votos para arrancar la sesión.
La estrategia política del oficialismo es clara: si la Cámara baja no aprueba el presupuesto 2011, colocará a la presidenta en el papel de víctima de la oposición, cuando aún no supera el duelo por la muerte de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner. “Los opositores quieren dejar al Gobierno sin ley de presupuesto. Quieren obstaculizar la gestión”, acusó ayer el jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi.
El oficialismo cuenta con 116 votos seguros, todavía lejos del quórum necesario (129 votos). Los bloques opositores definirán, antes del mediodía, si bajan o no finalmente al recinto. Su contraoferta, que consistía en postergar por una semana el debate y abordar en la sesión de hoy temas no conflictivos, había sido rechazada de plano por Rossi, a partir de la orden de la presidente. “Hay una sobreactuación de Cristina, que aprovecha la empatía que generó en la sociedad la muerte de Kirchner para victimizarse y acusar a la oposición de debilitar al Gobierno”, interpretó un encumbrado diputado opositor.
Rechazo de la oposición
Todas las bancadas, desde Pro hasta Proyecto Sur, rechazan el presupuesto oficial, básicamente porque subestima las principales estimaciones macroeconómicas, por caso la inflación: para el Gobierno será del 9,8% en 2011, mientras que, según la oposición, ese índice será casi el doble.
“Al subestimar los ingresos, el Gobierno pretende manejar sin control del Congreso cerca de 40.000 millones de excedentes tributarios que no declara, justo en un año electoral”, acusan los opositores.
Coincidencia en la oposición
El arco no kirchnerista presentó dos dictámenes alternativos que, si bien son disímiles entre sí, tienen dos coincidencias básicas: en primer lugar, procuran “sincerar” las pautas de crecimiento y de inflación. Segundo, impulsan la suba de las jubilaciones al 82% del salario mínimo, financiado con 40.000 millones de excedentes tributarios. Pero el kirchnerismo ya anticipó que no corregirá una coma del texto oficial y que irá al recinto “a matar o morir”, según anticipó el propio Rossi.
Intensas reuniones
Ayer fue un día de ingentes reuniones entre oficialistas y opositores en un intento de acercar posiciones. Al mismo tiempo, voces de peso en el oficialismo, como los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires) y Jorge Capitanich (Chaco), expresaron quejas por la actitud opositora y reclamaron que se apruebe el presupuesto oficialista. Se lo había pedido la Casa Rosada.
Al caer la tarde, en la intimidad del despacho del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, Rossi recibió la orden presidencial de no ceder. Ante esta situación, los opositores insistirán en su propia sesión especial para discutir, entre otras cosas, la reforma del Indec.
Divide y…¿ reinarás?
La intransigencia del oficialismo tiene un claro trasfondo político. El Gobierno quiere aprovechar este momento de relativa empatía entre la presidente y la sociedad tras la muerte de Kirchner para tratar de meter una cuña en la oposición y dividirla.
El Peronismo Federal, por caso, se halla en plena ebullición interna y ya se ven fisuras: los diputados por Córdoba Francisco Fortuna y Estela Garnero, que responden a Juan Schiaretti -recibió a Cristina Kirchner la semana pasada en un acto en su provincia-, ya anticiparon que darán quórum en el recinto.
“Así como los cordobeses arreglaron con el Gobierno, es factible que otros peronistas disidentes también se sumen, ya que hoy no tienen un liderazgo claro”, confían en el oficialismo.
En el radicalismo la situación tampoco es muy clara: el ala que responde al precandidato presidencial Ricardo Alfonsín también era proclive a dar quórum. El jefe del bloque radical, Oscar Aguad, intentaba convencer a sus pares de que la mejor estrategia era o bien rechazar el presupuesto oficial o imponer cambios en el articulado durante el debate en particular. “De esa manera, la Presidenta no podrá decir que la dejamos sin presupuesto”, afirmaban en el entorno de Aguad.
La Coalición Cívica y Proyecto Sur, en cambio, ya anticiparon su postura: “No vamos a dar quórum”, enfatizaron los bloques que conducen Elisa Carrió y Fernando “Pino” Solanas, respectivamente.
La Mesa Directiva Nacional del Partido Socialista, presidida por el senador Ruben Giustiniani, dio a conocer un documento en el cual se expresa el rechazo del PS al proyecto de Ley de Presupuesto 2011 enviado por el Poder Ejecutivo Nacional a la Cámara de Diputados de la Nación.
Según el documento el Socialismo entiende que el Proyecto de Ley de Presupuesto Nacional 2011 “expresa la subestimación de las variables macroeconómicas transformando la Ley de Presupuesto en un esquema construido sobre estimaciones irreales, cuyo principal objetivo es disminuir los recursos públicos para posibilitar un manejo discrecional de los mismos, vía ampliaciones presupuestarias, superpoderes y decretos de necesidad y urgencia”.
Con información de Punto Biz y La Nación