El Senado debatirá hoy la imposición de límites a las facultades del jefe de Gabinete para reasignar partidas del presupuesto nacional establecidas en la ley de administración financiera, en medio de un clima de incertidumbre en el que tanto oficialistas como opositores se resisten a avanzar con una norma que, en la actualidad o a futuro, los perjudicará.
Lo que la Cámara alta deberá definir esta tarde, a partir de las 15, es si acepta el proyecto que aprobó el cuerpo en agosto de 2009, que limita al cinco% esas facultades, o el texto modificado este año por la Cámara de Diputados, que elimina de plano la posibilidad de reasignar recursos sin aprobación parlamentaria.
Dudas sobre el debate
El proyecto fue incluido en la sesión de hoy de manera sorpresiva a pedido de la oposición. Sin embargo, la posibilidad de que la iniciativa sea finalmente discutida depende de varios factores, como que exista un dictamen de mayoría.
Ese es al argumento esgrimido por el kirchnerismo, que pretende eludir el debate para mantener el statu quo, es decir, sin límites las facultades discrecionales que tiene el Gobierno. Lo paradójico del caso es que fue la presidente Cristina Fernández de Kirchner quien envió el proyecto de ley que aprobó el Senado el año pasado.
El proyecto circunscribía al 5% de los recursos la posibilidad de reasignar partidas, aunque no imponía límites a la posibilidad de usar gastos de capital en gastos corrientes.
Fuga de votos
El anuncio del pampeano Carlos Verna (PJ) de que apoyaría esa postura para garantizar la gobernabilidad del Poder Ejecutivo puso en aprietos al oficialismo, que anoche se debatía entre restarle el cuerpo a la sesión o negarse a firmar el dictamen, ya que de hacerlo conseguirían despacho de mayoría y habilitaría el debate del proyecto.
Resistencia oficial
La resistencia del kirchnerismo a avanzar con una iniciativa que propuso su propio gobierno llevó a que el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Nicolás Fernández (Santa Cruz), anunciara que su bloque iba a rechazar las modificaciones introducidas por Diputados, una postura que la oposición ve claramente como inconstitucional.
Esto es así porque el artículo 81 de la Constitución Nacional prohíbe a la cámara de origen rechazar un proyecto que hubiera salido de su recinto y luego haya sido modificado por la cámara revisora.
Esto fue lo que le aclaró el radical Ernesto Sanz (Mendoza) a Fernández cuando el proyecto se discutió ayer en un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Asuntos Constitucionales. El senador oficialista quedó visiblemente descolocado ante la indicación de su colega.
Antes de esto, el oficialista Eric Calcagno (Buenos Aires) había hecho una enfática crítica a la propuesta votada por la oposición en la Cámara baja. “Con esto se está entorpeciendo la gestión presupuestaria, porque decir que todo tiene que pasar por el Congreso, pase lo que pase, es peligroso”, afirmó el legislador.
La respuesta de la oposición estuvo a cargo del jefe del bloque radical, Gerardo Morales (Jujuy), quien reivindicó la facultad del Congreso para decidir sobre la ampliación o reasignación de partidas presupuestarias. “Es una decisión política, un acto bilateral del Poder Ejecutivo, que formula el presupuesto, y del Congreso, que lo aprueba y puede modificarlo”, afirmó.
Por su parte, el senador socialista Rubén Giustiniani (Santa Fe) criticó el proyecto original del Poder Ejecutivo. “De autolimitación no tiene nada”, sentenció como una forma de adelanto de lo que será un arduo debate en el recinto de la Cámara alta.
Con información de La Nación
